sábado, 28 de julio de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
PUSHKAR
VER TODAS LAS FOTOS
Segundo día de calma “nefrítica”
que me invita a intentar disfrutar de esta pequeña localidad de la
que tanto me han hablado.
Anoche regresé al hotel muy tarde,
pude ver a varias familias pasando la noche en la calle, dormían
junto a los excrementos de vacas y al cieno de las alcantarillas
retirado porque esperan lluvias, pero que nadie se lleva. En la calle
apenas unos perros que me siguen y rodean, suerte que llevo el
trípode, lo alargo a tope para amenazar un golpe, finalmente lo que
parecía un ataque se convierte en una huida. La obscuridad era casi
total, de noche cerrada, aún así te sientes seguro, no temes que
alguien te vaya a molestar.
La noche fatal, pagué por habitación
con aire acondicionado pero no hay electricidad y este hotel no
dispone de grupo electrógeno como tienen otros, así que a sudar.
Para desayunar decidí comer fruta de
los puestos callejeros con la suerte de que uno de ellos tenía
manzanas, compré dos y un plátano. Mientras caminaba buscando un
sitio apropiado para sentarme un señor vestido a la europea, lo que
habla de su nivel de vida, me da unos pétalos rojos de bugambilla y me
dice que son para ofrecerlos al lago en señal de respeto; los cojo y
los guardo, tengo hambre, desayunaré primero y luego iré al lago.
Pero ocurre que este señor me ha seguido y me indica que debo coger
una calle a la izquierda que me señala, para ir al rito del lago. Le
digo que iré más tarde; se rebota diciendo que tengo que ir a
presentar las flores al lago en señal de respeto así que le explico
que no le he pedido las flores ni que me indique camino alguno, le
devuelvo las flores y le hago un Namasté todo
lo
reverencioso
que
se
me
ocurre.
Se
larga
jurando
en
Indi; sin
proponérmelo
ya
tengo
un
enemigo
en
Pushkar.
Al lago se accede
por diferentes arcos de la calle principal a modo de puertas abiertas
en las que una persona con aspecto de monje establece un tipo de
control con el mismo protocolo, esto es, alguien que te ofrece las
flores etc... etc, queda claro que no te queda otro remedio que pasar
a cumplir con el ritual de presentar respeto al lago. La mochila
pequeña y los zapatos se quedan en las escaleras de acceso sin
control alguno y el que hace de “monje” me pone en cuclillas
junto a un estanque, me hace poner los brazos extendidos, las manos
juntas con las flores y después de recitar con su ayuda un “mantra”
me indica en English que deje caer las flores al agua, donde por
cierto miles de diminutos pececillos de no más de un centímetro se
mueven por todas partes esperando algo de comer. Sigue el rito, ahora
el "monje" tiene un plato en el que hay arroz y varios pigmentos de
color rojo, amarillo, parecen especias, las va mezclando y untando en mis manos, también hace un punto en mi frente, mientras me dice que pronuncie el nombre de mi padre, de mi
madre, de mis hermanos, de mi esposa, de mis hijos y que pida para
todos salud, éxito en la vida y en el trabajo. Poco a poco en la
letanía de peticiones va introduciendo que el dinero no es
importante, que el templo necesita dinero para los peregrinos y para
su mantenimiento me pone un cordón de algodón en la muñeca izquierda como señal para que otros no me molesten más y termina pidiéndome 300 rupias, lo que suponen unos
cuatro euros, lo que considero una tomadura de pelo. Al mismo tiempo
que ha estado hablando he preparado la cámara y le he hecho una foto
en la que pone cara de complacido. También aprovecho para decirle
que efectivamente el dinero no es importante en la vida y le doy 100
rupias, las coge y me dice que quiere ver la foto que acabo de hacerle
a lo que le respondo que mi trabajo es ser fotógrafo y para que
funcione bien necesito cobrar. Si quiere ver la foto me tiene que
pagar 100 rupias. Sin más se levanta y se larga diciendo en Indi lo
que te puedes imaginar. Ya tengo otro enemigo, pero ahora estoy en el
lago donde hay muchas imágenes interesantes, también un lugar a la
sombra donde comer la fruta mientras no pierdo detalle de lo que ocurre. En otro gran estanque
lo jóvenes chapucean y se refrescan del intenso calor mientras otras
personas rezan o participan de algún rito, como aquella familia que
permanece reunida en una actitud de intenso recogimiento religioso. A
lo lejos también se pueden observar tres incautos con otros tantos
“monjes” practicando el rito de respeto al lago a razón de 300
rupias por cabeza. Los intermediarios entre los dioses y los humanos
predican que hay que desprenderse de todo pero terminan queriendo
unas veces dinero otras veces poder. Con esta afirmación seguro que me vuelvo a
ganar algún que otro enemigo, qué le vamos a hacer.
AGRA
Por fin en Agra, el final del proyecto de visitas modificado tantas veces por las diferentes vicisitudes.
Justo concretar el hotel lo más cercano posible, dejar los bártulos y correr para ver el Tah Mahal. Compra precipitada de la entrada sin contar la picaresca del lugar para no quitar encanto a la ocasión. Después la policía que además de decirme que no paso y que me van a registrar se olvidan de mí y me dejan en un rincón. Pero tengo suerte dos policías son mujeres y guapas, les sonrío y me responden, me dejan entrar con todo incluso con la navaja, solo me dicen que la guarde en el bolsillo. Me voy tan corriendo como sudando, solo tengo una hora para ver el edificio y hacer las fotos; antes un patio, no veo el Taj, ¿Estoy en el lugar adecuado?. A la izquierda un edificio de ladrillo rojo precioso, intuyo que es el acceso principal, me meto en el arco y al fondo... está el edificio más bonito, hermoso e impresionante que jamás he visto. Disparo la cámara tratando de no errar, no sé si mañana tendré otra portunidad. También quiero mirarlo directamente, no solo por el visor, pero las gafas están hechas una pena entre el sudor, el polvo y la grasa de mis manos, así que me quito las gafas; no me lo puedo creer, aquí estoy ante esta hermosura... me olvido del olor a alcantarillas, del calor asfixiante, del ruido, de los adelantamientos en serie, de la diarrea, del cólico nefrítico y de las vacas cruzando, ver este edificio lo compensa todo. Ahora el viaje tiene la joya necesaria. Sigo andando como un zombi sin dejar de disparar con la cámara y con los ojos. Esta foto creo que ha salido. Ahora quiero entrar dentro, antes un militar con ametralladora me obliga a quitarme los zapatos pero me deja que los lleve en la mano. Una vez dentro está muy obscuro. Las dos tumbas en el centro, la de ella justo debajo de la cúpula, la de él mayor pero a un lado. Un policía enorme con un silvato muy desagradable nos invita de malos modos a salir, dice que es la hora. Le protesto ya que el cierre está indicado a las 19:30, me queda tiempo, como me pongo muy serio se calla pero va a por el jefe con dos que portan ametralladoras. Vale, lo he entendido, pero no es la hora, saliendo no dejo de soltar los zapatos y me vuelvo para disparar. Una soldado joven me pregunta que si soy profesor español, le digo que sí, es la complice que necesitaba para quizás dos fotos más ; las hago, pero se da cuenta que abuso. Entre los soldados que te van echando me doy cuenta que les he caido gracioso, voy caminando de espaldas mientras hago fotos y dejan de regañarme para reirse de manera cómplice, aflojan el paso, hasta el jefe del bigote también se ríe de mi, deja de regañarme y me deja un poco más. El cielo también me regala un atardecer colorido que hasta ahora no había visto en los atardeceres de India.
sábado, 21 de julio de 2012
JODHPUR
Me sentí con fuerzas de recuperar la
carretera, intuí que el dolor me daría un respiro y además me
vendría bien acercarme a Delhi. No iré a Mont Abu ni a Udaipur,
tendría que bajar más al sur. Así que nos pusimos runbo a Joshpur.
El paisaje se fue transformado, las huertas y la tierra labrada color
rojizo esperando simiente se hace más hospitalario que el amarilllo
del desierto. La ciudad tiene más de un millón de habitantes, así
que el caos es monumental. Preguntando por aquí y por allá, la
cartelería es escasísima, conseguimos encontrar el acceso al fuerte
que se alza en lo alto de una colina; aunque aún lejos la vista
muestra un edificio imponente. Al interior solo se accede andando y
hay que pasar cuatro puertas precedidas de calles en rampas
inclinadísimas y con curvas imposibles, especialmente diseñadas
para dificultar ser atacados. Contra el ataque con elefantes, una de
las puertas es especialmente estrecha, curva cerradísima para que no
puedan coger carrera precedida de mucha inclinación y enormes
clavos de punta sobre la altura donde estos colpearían.
Actualmente la fortaleza de Mehrangarh
es la residencia del
Rajá y su familia, en otro tiempo señor feudal, dueño de todas las
tierras y bienes de la región y actualmente un ciudadano más que
ocupa su tiempo en gestionar esta impresionante fortaleza. La visita
está muy bien organizada con audio guías en todos los idiomas,
incluido el Castellano. Durante el recorrido me llamó la atención
que aunque el consumo de opio es ilegal se usó y se sigue usando por
cuestiones de tradición y es imprescindible en toda clase de
ceremonias sociales, especialmente en los casamientos donde las
familias lo consumen en un ritual como signo para fortalecer los
vínculos.
Parte de mi mejoría se la debo a la Buscapina que me dieron en Jaisalmer Sara, Anna y Silvia. Son tres jóvenes maestras de Cataluña que también están en su aventura India. Fueron muy atentas conmigo y antes de despedirnos me dieron su itinerario con los hoteles y sus datos de contacto para prestarme ayuda si llegara el caso. ¡Qué me gusta Cataluña!
Una vez terminada la visita y sin saber
muy bien por qué pero quizás porque la ciudad me pareció poco
acogedora decidí hacer más kilómetros, tratar de alcanzar Ajmer y
eventualmente buscar alojamiento en Pushkar. Llegamos muy tarde y
después de varios sustos; casi atropellamos a una mujer que se nos
cruzó de noche en una curva cerradísima y al coger un atajo nos
metimos en un camino de tierra con enormes charcos de agua de
profundidad desafiante; lo último fue cuando tuvimos que pasar por
debajo de un pasadizo en el que el coche casi se queda encajado. El
chofer me explicó en Indi señalando la última falange de su dedo
meñique que habíamos pasado por el pelo de una gamba. Ya lo dijo el
sabio de Conil “donde jaiga camino no cojas trocha”.
jueves, 19 de julio de 2012
JAISALMER
Desde Bikaner a Jaisalmer fueron siete horas de buena carretera, pero como aquí es costumbre de conductores suicidas; cada vez que tenemos un cruce suelto un improperio y me desahogo. El chofer del taxi solo habla Indi y algunas palabras en English y a pesar de que también es un suicida me hace caso cuando le digo que afloje y me pide disculpas. Nos paran en lo que parece un control de policía, pero además de policías hay unos jóvenes con chalecos reflectantes que con block y boli hablan con el chofer y nos dan paso una vez obtenida la información que buscaban. Le pregunto al chófer qué querían, me mira muy serio y contesta en un castellano exquisito con acento andaluz: “su puta madre”, nos dimos una carcajada de media hora. Ahora también dice “el coño de tu prima” cuando se cruza una vaca.
Antes de bajar del coche sabía que algo no iba bien, me dolía el riñón izquierdo y el dolor se reflejaba hacia el vientre y la zona genital. Me di una ducha y me tendí desnudo en la cama para tratar de buscar consuelo. Afortunadamente hice un buen desayuno con papaya, te, pastas y tortilla de patatas que después de dos días de ayuno me dieron la vida. El dolor se agudizó, traté de buscar la mejor postura para aliviarlo pero no encontraba consuelo de ninguna manera, pensé que era un cólico nefrítico, hace años tuve un episodio.
Antes de bajar del coche sabía que algo no iba bien, me dolía el riñón izquierdo y el dolor se reflejaba hacia el vientre y la zona genital. Me di una ducha y me tendí desnudo en la cama para tratar de buscar consuelo. Afortunadamente hice un buen desayuno con papaya, te, pastas y tortilla de patatas que después de dos días de ayuno me dieron la vida. El dolor se agudizó, traté de buscar la mejor postura para aliviarlo pero no encontraba consuelo de ninguna manera, pensé que era un cólico nefrítico, hace años tuve un episodio.
Lancé un mensaje de ayuda en la
botella de vidrio del siglo XXI e inmediatamente tuve una magnífica
respuesta de Germán, de Antonio Cano y un poco más tarde pero igual
de eficaz la de Juan Carlos. Coincidían en que debía tomar
buscapina. Tratando de concentrarme para mitigar el dolor imaginaba
una rata del templo de Karni Mata agarrada con sus patas a mi riñón
y mordiendo la parte alta mientras me golpeaba el abdomen y los
testículos con su largo rabo. Por dos veces vomité, aunque solo
agua. Las imágenes más desagradables del viaje que no quise
fotografiar pasaban por mi mente sin que el dolor remitiese.
Necesitaba buscapina!
Pedí en recepción que llamaran a un
doctor y en no más de treinta minutos ya estaba atendiéndome.
Delgado, moreno, relativamente bien vestido y con gruesas gafas de
pasta que le conferían un halo de autoridad y saber. Su maletín
rígido tenía mil batallas. En un English fluido pero de marcado
acento Indi me dijo que podría ser un cólico nefrítico pero
también una infección, así que recomendó lo mismo que mis médicos
virtuales. No le pude pagar y aceptó cobrar al día siguiente, ya ha
cobrado. Hora y media después de la buscapina me debí quedar
dormido y cuando desperté solo había un resto de dolor sobre el
abdomen. La noche fue bien, un poco de dolor en el estómago, pero
bien.
Esta mañana visita a la ciudad dentro
de las murallas, me recordó Toledo y Albarracín, solo que mucho más
desconectada del mundo. Todos los edificios son de piedra amarilla de
arenisca, por esa razón la llaman la ciudad dorada.
Pude escribir un poco y salir a pasear
entes de anochecer, el guía de la mañana me esperaba, tenía el
plan de llevarme a una tienda en la que supuestamente solo venden
trabajos de mujeres viudas cuyas condiciones de vida son extremas por
la presión social. No sé si esta historia es cierta pero yo no
estaba para compras y mucho menos en lo que parecía una encerrona,
de cualquier manera su interés era la comisión y como no compré se
rebotó y discutimos; además de pagarle lo convenido le di de
propina un 40% más pero aún así no estaba satisfecho. Le agarré
la propina que jaleaba en la mano mientras discutía y me puse serio,
así que trató de recuperar la cordialidad y la propina , después
de ceder y devolverle la propina nos despedimos de manera más o
menos cordial.
En el restaurante conocí a dos
riojanas y dos profesores de Sevilla, Olga y David. Cuando más
animados estábamos tuve que abandonar la mesa porque el dolor no me
dejaba; ahora solo sobre la zona abdominal izquierda y los genitales,
el rabo de la rata. Durante hora y media estuve sufriendo dando
vueltas sobre la cama sin que la buscapina hiciera efecto, así que
me decidí ir a un hospital.
No se me ocurre con qué comparar aquel
lugar, basuras, suciedad, oscuridad, era el escenario perfecto de un
delirium tremens, pero también era la única vía de aliviar el
dolor. Me atendió un médico joven absolutamente impasible y dijo
que era un cólico nefrítico, me recetó varias medicinas y me pidió
300 rupias. Afortunadamente David estuvo conmigo en todo momento, no
se lo podré pagar en la vida. Yo no estaba para tomar muchas
decisiones y él me dio la seguridad que necesitaba para sortear la
situación. Una de las medicinas era un inyectable y las condiciones
higiénicas para ponerte una inyección eran lamentables.
Para completar el cuadro aparece un
joven sostenido por ambos brazos completamente bañado en sangre que
salía de su cabeza, le seguía un grupo de mujeres gritando. Ahora
aquel obscuro escenario tenía un toque de color, lamentablemente el
rojo intenso del reguero de sangre que aquel desgraciado dejaba.
Ingerí cuatro pastillas y me
pincharon, me cercioré de que la jeringuilla era de un solo uso y de
que el banderillero se limpiaba las manos con un desinfectante que
siempre llevo. Segundos después estaba vomitando lo que tenía en el
estómago y también lo que no tenía. Sin embargo, el dolor se fue
haciendo soportable y hora y media después desapareció.
Al día siguiente he tenido dos
pequeños episodios de dolor que han remitido al tomar paracetamol.
Así que por la tarde me animé a dar un paseo por un lago artificial
sobre el que emergen algunos edificios singulares. Es un sitio
precioso donde la gente de la ciudad pasea, se encuentra o dar de
comer a los peces. Un grupo de mujeres y niños desde lo alto de un
edificio me pide que les haga fotos, se oyen los cantos religiosos de
una familia de religión Indús que, según me dicen, se reúnen
todas las tardes para rezar.
De vuelta al hotel un músico callejero
interpretó para mí, con un peculiar instrumento, una preciosa
canción que me alejó por unos segundos de toda preocupación. Por
supuesto le compré un cd de los que tenía a la venta y él
agradecido me ofreció una nueva interpretación. Me dijo que es la
música característica de este desierto que llaman Thar.
domingo, 15 de julio de 2012
BIKANER
Ayer fue un día durísimo, diez horas
en coche estre Patiala y Bikaner, salir del verde y rico Punjab y
entrar en el desierto, “Welcome to Rajastan” decía el cartel e
inmediatamente el paisaje le obedecía. Los árboles son los mismos
pero ahora el color es pajizo si es que existe ese color, la tierra
antes roja y húmeda ahora es amarilla y seca, y como elemento
decorativo los camellos; grandes y fuertes, los usan para tracción
enganchados a unos carros de madera con gruesas ruedas de goma que
dan idea del peso que cargan; sí, van lentos pero tiran con enorme
potencia cargando ladriLlos o placas de mármol. Me impresiona la
altura que tienen, con una elegancia impropia de su trabajo se
visten de un blanquecino polvo que les cubre la piel y los arreos
dándoles un mismo tono que les hace parecer fantasmales. Aquí en
Bikaner se encuentra la mayor granja de camellos del mundo.
Para desayuno algo que estaba en el
guión aunque sin fecha: te, arroz, suero fisiólogico y forsatec;
eso sí estoy en el mejor hotel que pisaré en mi vida, es caro pero
llegamos muy tarde, no encontraba habitación y necesitaba un retrete
limpio y confortable.
Como primer objetivo el fuerte Junagarh
construido a finales del siglo XVI se presenta como una mole
inexpugnable, aún en la llanura, de arenisca roja que contiene
diferentes edificios entre ellos varios palacios y fue un elemento
clave en la seguridad de la ruta de la seda.
A la salida y en los alrededores una
mujer de cuclillas junto al intenso tráfico es atendida por su hija
quien con un alambre traTa de sacarle una espina clava en la mano, Le
ofrezco unas pinzas pero antes de que las use le enseño a limpiarse
con un desinfectante, se ha hecho un corrillo alrededor nuestra que
me da las gracias como si les hubiese ayudado a ellos.
Buscando el templo de Karni Mata llegué
a uno diferente y mientras preguntaba a un devoto me llaman los
monjes desde el altar, les digo que esperen un segundo que estaba
ocupado y el devoto me dice que primero debía atender la solicitud
de los monjes, así que me acerqué al altar donde me colocaron un
collar de flores y me dieron un rollito de papel que contenía comida
envuelta en una hoja grande y verde, menos mal que estoy a dieta y no
tuve que comerlo. No termino de aquello y una pareja me pide que me
haga una foto con su hijo que hoy cumple 7 años, después me dan a
la pequeña que me mira muy seria, hace un puchero y se echa a
llorar. Luego les hago fotos a ellos y afortunadamente se las podré
enviar. Antes de explicarme cómo llegar al Karni Mata me invitan a
tomar algo en su casa, ahora lamento no haber aceptado por falta de
tiempo hubiera estado interesante conocer su casa.
Karni Mata fue un asceta que se dedicó
a cuidar a los necesitados y al que se le atribuyen poderes sobrenaturales, se dije que es o fue, la reencarnación de Durga. Lo
curioso del templo es que está lleno de ratas, de hecho ellas son
las protagonistas y dueñas; se creen que se reencarnarán en santos
así que se las considera sagradas. Ya sabía que tendría que
entrar descalzo, pero no sabía si sería capaz y cuando llegué ni
lo pensé dejé las sandalias, esta vez sin ficha y para dentro.
Estaban por todas partes muchas de ellas muertas colgando por los
hierros de las celosías otras saltando. Los peregrinos al templo les
llevan comida y se esfuerzan en que cojan la que ellos mismos ofrecen, pero el suelo está lleno de restos por todas partes, tiene también
leche en una palangana grande de la que beben apoyándose en las
patas traseras. Curiosamente no huele mal, quiero decir
excesivamente mal, tampoco es que sea un jardín. Por cierto si pisas
o molestas a una de ellas te ponen una multa.
Para conocer el ambiente de la noche me
busco un sitio céntrico, una calle larga y recta relativamente
iluminada con el tráfico cortado a los coches pero donde las motos y
rickshaw son los dueños, a ambos lados carritos con comida elaborada
y frutas, en una de las calles laterales un impresionante mercado de
verduras donde solo se puede entrar andando; mientras trato de montar
el trípode para hacer una foto una vaca me empuja por detrás y me
quita de en medio, en fin estoy un poco cansado de tanta foto y dejo
que gane la vaca.
Me paso por lo que parece la estación
de autobuses donde me tropiezo con Luis Miguel Zambrano y Alberto
Avias, profes de secundaria, uno de historia y el otro del English
los dos alrededor de la treintena y madrileños, llevan unos días
por aquí y son unos expertos mochileros que viajan en autobús, no
paramos de hablar comentando el viaje y sus dificultades; es
probable que mañana nos veamos en Jaisalmer.
sábado, 14 de julio de 2012
PATIALA AGAIN
Cojo un rickshaw de bicicleta para ir al
templo Sikh de Patiala, es una sensación extraña, me da corte que
otra persona esté pedaleando para llevarme a donde podría ir a pié.
En el camino voy relajado, ya creo conocer el tempo en el que se
mueve el tráfico y no me acojono cuando nadie para al entrar en la
rotonda o cambian de dirección. Me deja justo en el templo pero
antes le digo que pare, hay unas mujeres que hacen collares con
flores naranjas y la foto es preciosa, pero en cuanto que me descubren se quitan del punto de enfoque y solo cojo el testimonio. ¡Esto de
ser reportero es muy duro!
En este templo el ambiente no es tan
intenso como en Amristar. No he desayunado y me compro unas
friturillas de harina, alargadas y crujientes, ya las he comido
otras veces, éstas pican un poco más, pero puede ser la mañana .
Al llegar junto a la entrada unos niños me piden rupias, les ofrezco
de mi comida y nos la vamos comiendo juntos, poco a poco vamos
cogiendo confianza y les hago fotos. Se parten de risa cuando se las
enseño y me piden más. Afortunadamente estamos bajo un toldo porque
se ha puesto a llover que se cae el cielo. Tendré que esperar porque
dejé el impermeable en el hotel. Los niños hacen piruetas, entran y
salen del toldo jugando con la lluvia, van descalzos y el suelo de
mármol facilita el juego... de golpe la situación da un giro, por
un lado los niños jugando por otro he llamado mucho la atención a las personas bajo el toldo, es la entrada al templo junto a la
entrega de zapatos. Un señor mayor, es decir mayor que yo, quiere pegar a los niños así que me pongo delante y se lo impido, casi me
da un palo, habla en hidi y no lo entiendo, pero no voy a dejar que
les pegue, solo están jugando. Alguien me dice que aquello es lugar
sagrado y que hay que mostrar respeto. Le digo que los niños son
sagrados y que hay que tratarlos con respeto. Parece que me gano la
simpatía de la gente y el señor mayor desiste, de todas maneras los
niños dejan de jugar.
Antes de soltar los zapatos un joven me
coloca el turbante al estilo Sikh, no es necesario un estilo en
concreto para entrar en el templo pero es imprescindible tener la
cabeza cubierta. Ya dentro las escenas se repiten como en los
anteriores pero no hay colas y me dejan hacer fotos, el centro del
altar contiene armas, como lanzas, espadas que son símbolo de su
fuerza, valor e independencia. En el estanque hacen genuflexiones y
se mojan los pies y las manos, para terminar lanzando agua sobre la
espalda. El marido de una joven que lleva su hijo en brazos me pide
que les haga una foto, ella es guapísima aunque parece tener los
ojos un poco rojos, yo diría que ha estado llorando. Les enseño la
foto porque sé el efecto que causa y ríen felices. Les propongo
enviárselas, me encantaría que la tuvieran, pero no usan internet,
bueno al menos la foto les ha cambiado el humor.
Para el regreso cojo otro rickshaw, le
enseño la tarjeta del hotel y “arranca” poco a poco. Es un joven
de no más de 25 años y está muy delgado. Por el camino que coje me
parece que se ha equivocado así que se lo digo pero solo habla hindi
y con las manos me explica o eso entiendo que es mejor porque hay
menos tráfico. Lo mejor en la comunicación cuando no te enteras es
suponer lo que te dicen, a veces funciona. Me dice que ya hemos
llegado, es un cuartel del ejército. Le explico al militar de la
puerta a dónde quiero ir y se lo explica al conductor, así que para
atrás, pero dando una vuelta de 180º en una carretera con dos
carriles por sentido. Lo de siempre, los coches pitando, las motos
pitando, rickshaw por todos lados y en medio una vaca, siempre hay una
vaca en medio. Por supuesto todos pasamos y no para nadie, aquí
queda en duda la teoría de la impenetrabilidad de los cuerpos, será
que aquí ya habían descubierto el bosón de Higgs y le saben sacar
provecho.
Una vez que reconozco la zona le digo
que me pare y ya me iré andando, pero me pide 200 rupias y le
discuto, con las manos me parece que dice lo que ya os podéis
imaginar.. en estas que llegan dos chicas que hablan un perfecto
inglés y cuando se enteran del hecho le regañan por abusón, me
dicen que no le dé más de 50 rupias (1 euro), lo que tampoco me
parece así que le doy 100 rupias y queda satisfecho.
He quedado con Sudeep y Shalu para
hacer compras y después me invitan a un té en su casa. Esta vez
Shalu no me pregunta qué quiero, directamente me pone un té hindi,
que va con leche y una pizca de cardomomo y canela; está delicioso.
Antes me había ofrecido agua de la que ellos toman y me dijo que era
saludable. De momento me di cuenta que no era de botella y esta
mañana he comprobado que fue un tremendo error beberla.
A las 20.30 es el “ reception party”,
se trata de una fiesta que ofrece el padre de la novia, en este caso
un día después de la ceremonia nupcial. Ambos son de religión
Hindi y también ambos médicos de profesión. Sudeep me explica que
el 99% de las parejas son de la misma religión y que sería un drama
para los familiares y para ellos mismos si el amor uniese parejas de
diferente religión. Me explica que solo es aceptado cuando se trata
de personas con mucho dinero como artistas de cine o familias muy
influyentes.
Me acerco para hacer unas fotos de la
pareja, ella no parece estar de acuerdo y no se está quieta, que no
sabe que para mí es mucho mejor, cuchichea con el marido y me dice
riendo que no quiere que le haga fotos, yo también rio y le explico
que le van a gustar. Me da permiso si le prometo que no las cuelgo en
internet. Hecho el trato me da su dirección y aprovecho para sacar
más fotos, no las colgaré en internet pero las veremos en casa y os
contaré más cotilleos.
Los camareros han estado pasando canapés
calientes de carne, rollitos de tempura con verduras y carne de
pollo, todo picante. Sudeep siempre me dice que no pican, pero es
mentira. Después de comer varios platos mi boca está insensible y
empiezo a comprender que Sudeep tiene razón, ahora no pican.
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