domingo, 15 de julio de 2012

BIKANER




Ayer fue un día durísimo, diez horas en coche estre Patiala y Bikaner, salir del verde y rico Punjab y entrar en el desierto, “Welcome to Rajastan” decía el cartel e inmediatamente el paisaje le obedecía. Los árboles son los mismos pero ahora el color es pajizo si es que existe ese color, la tierra antes roja y húmeda ahora es amarilla y seca, y como elemento decorativo los camellos; grandes y fuertes, los usan para tracción enganchados a unos carros de madera con gruesas ruedas de goma que dan idea del peso que cargan; sí, van lentos pero tiran con enorme potencia cargando ladriLlos o placas de mármol. Me impresiona la altura que tienen, con una elegancia impropia de su trabajo se visten de un blanquecino polvo que les cubre la piel y los arreos dándoles un mismo tono que les hace parecer fantasmales. Aquí en Bikaner se encuentra la mayor granja de camellos del mundo.
Para desayuno algo que estaba en el guión aunque sin fecha: te, arroz, suero fisiólogico y forsatec; eso sí estoy en el mejor hotel que pisaré en mi vida, es caro pero llegamos muy tarde, no encontraba habitación y necesitaba un retrete limpio y confortable.
Como primer objetivo el fuerte Junagarh construido a finales del siglo XVI se presenta como una mole inexpugnable, aún en la llanura, de arenisca roja que contiene diferentes edificios entre ellos varios palacios y fue un elemento clave en la seguridad de la ruta de la seda.
A la salida y en los alrededores una mujer de cuclillas junto al intenso tráfico es atendida por su hija quien con un alambre traTa de sacarle una espina clava en la mano, Le ofrezco unas pinzas pero antes de que las use le enseño a limpiarse con un desinfectante, se ha hecho un corrillo alrededor nuestra que me da las gracias como si les hubiese ayudado a ellos.
Buscando el templo de Karni Mata llegué a uno diferente y mientras preguntaba a un devoto me llaman los monjes desde el altar, les digo que esperen un segundo que estaba ocupado y el devoto me dice que primero debía atender la solicitud de los monjes, así que me acerqué al altar donde me colocaron un collar de flores y me dieron un rollito de papel que contenía comida envuelta en una hoja grande y verde, menos mal que estoy a dieta y no tuve que comerlo. No termino de aquello y una pareja me pide que me haga una foto con su hijo que hoy cumple 7 años, después me dan a la pequeña que me mira muy seria, hace un puchero y se echa a llorar. Luego les hago fotos a ellos y afortunadamente se las podré enviar. Antes de explicarme cómo llegar al Karni Mata me invitan a tomar algo en su casa, ahora lamento no haber aceptado por falta de tiempo hubiera estado interesante conocer su casa.
Karni Mata fue un asceta que se dedicó a cuidar a los necesitados y al que se le atribuyen poderes sobrenaturales, se dije que es o fue, la reencarnación de Durga. Lo curioso del templo es que está lleno de ratas, de hecho ellas son las protagonistas y dueñas; se creen que se reencarnarán en santos así que se las considera sagradas. Ya sabía que tendría que entrar descalzo, pero no sabía si sería capaz y cuando llegué ni lo pensé dejé las sandalias, esta vez sin ficha y para dentro. Estaban por todas partes muchas de ellas muertas colgando por los hierros de las celosías otras saltando. Los peregrinos al templo les llevan comida y se esfuerzan en que cojan la que ellos mismos ofrecen, pero el suelo está lleno de restos por todas partes, tiene también leche en una palangana grande de la que beben apoyándose en las patas traseras. Curiosamente no huele mal, quiero decir excesivamente mal, tampoco es que sea un jardín. Por cierto si pisas o molestas a una de ellas te ponen una multa.
Para conocer el ambiente de la noche me busco un sitio céntrico, una calle larga y recta relativamente iluminada con el tráfico cortado a los coches pero donde las motos y rickshaw son los dueños, a ambos lados carritos con comida elaborada y frutas, en una de las calles laterales un impresionante mercado de verduras donde solo se puede entrar andando; mientras trato de montar el trípode para hacer una foto una vaca me empuja por detrás y me quita de en medio, en fin estoy un poco cansado de tanta foto y dejo que gane la vaca.
Me paso por lo que parece la estación de autobuses donde me tropiezo con Luis Miguel Zambrano y Alberto Avias, profes de secundaria, uno de historia y el otro del English los dos alrededor de la treintena y madrileños, llevan unos días por aquí y son unos expertos mochileros que viajan en autobús, no paramos de hablar comentando el viaje y sus dificultades; es probable que mañana nos veamos en Jaisalmer.

sábado, 14 de julio de 2012

PATIALA AGAIN




Cojo un rickshaw de bicicleta para ir al templo Sikh de Patiala, es una sensación extraña, me da corte que otra persona esté pedaleando para llevarme a donde podría ir a pié. En el camino voy relajado, ya creo conocer el tempo en el que se mueve el tráfico y no me acojono cuando nadie para al entrar en la rotonda o cambian de dirección. Me deja justo en el templo pero antes le digo que pare, hay unas mujeres que hacen collares con flores naranjas y la foto es preciosa, pero en cuanto que me descubren se quitan del punto de enfoque y solo cojo el testimonio. ¡Esto de ser reportero es muy duro!
En este templo el ambiente no es tan intenso como en Amristar. No he desayunado y me compro unas friturillas de harina, alargadas y crujientes, ya las he comido otras veces, éstas pican un poco más, pero puede ser la mañana . Al llegar junto a la entrada unos niños me piden rupias, les ofrezco de mi comida y nos la vamos comiendo juntos, poco a poco vamos cogiendo confianza y les hago fotos. Se parten de risa cuando se las enseño y me piden más. Afortunadamente estamos bajo un toldo porque se ha puesto a llover que se cae el cielo. Tendré que esperar porque dejé el impermeable en el hotel. Los niños hacen piruetas, entran y salen del toldo jugando con la lluvia, van descalzos y el suelo de mármol facilita el juego...  de golpe la situación da un giro, por un lado los niños jugando por otro he llamado mucho la atención a las personas bajo el toldo, es la entrada al templo junto a la entrega de zapatos. Un señor mayor, es decir mayor que yo, quiere pegar a los niños así que me pongo delante y se lo impido, casi me da un palo, habla en hidi y no lo entiendo, pero no voy a dejar que les pegue, solo están jugando. Alguien me dice que aquello es lugar sagrado y que hay que mostrar respeto. Le digo que los niños son sagrados y que hay que tratarlos con respeto. Parece que me gano la simpatía de la gente y el señor mayor desiste, de todas maneras los niños dejan de jugar.
Antes de soltar los zapatos un joven me coloca el turbante al estilo Sikh, no es necesario un estilo en concreto para entrar en el templo pero es imprescindible tener la cabeza cubierta. Ya dentro las escenas se repiten como en los anteriores pero no hay colas y me dejan hacer fotos, el centro del altar contiene armas, como lanzas, espadas que son símbolo de su fuerza, valor e independencia. En el estanque hacen genuflexiones y se mojan los pies y las manos, para terminar lanzando agua sobre la espalda. El marido de una joven que lleva su hijo en brazos me pide que les haga una foto, ella es guapísima aunque parece tener los ojos un poco rojos, yo diría que ha estado llorando. Les enseño la foto porque sé el efecto que causa y ríen felices. Les propongo enviárselas, me encantaría que la tuvieran, pero no usan internet, bueno al menos la foto les ha cambiado el humor.
Para el regreso cojo otro rickshaw, le enseño la tarjeta del hotel y “arranca” poco a poco. Es un joven de no más de 25 años y está muy delgado. Por el camino que coje me parece que se ha equivocado así que se lo digo pero solo habla hindi y con las manos me explica o eso entiendo que es mejor porque hay menos tráfico. Lo mejor en la comunicación cuando no te enteras es suponer lo que te dicen, a veces funciona. Me dice que ya hemos llegado, es un cuartel del ejército. Le explico al militar de la puerta a dónde quiero ir y se lo explica al conductor, así que para atrás, pero dando una vuelta de 180º en una carretera con dos carriles por sentido. Lo de siempre, los coches pitando, las motos pitando, rickshaw por todos lados y en medio una vaca, siempre hay una vaca en medio. Por supuesto todos pasamos y no para nadie, aquí queda en duda la teoría de la impenetrabilidad de los cuerpos, será que aquí ya habían descubierto el bosón de Higgs y le saben sacar provecho.
Una vez que reconozco la zona le digo que me pare y ya me iré andando, pero me pide 200 rupias y le discuto, con las manos me parece que dice lo que ya os podéis imaginar.. en estas que llegan dos chicas que hablan un perfecto inglés y cuando se enteran del hecho le regañan por abusón, me dicen que no le dé más de 50 rupias (1 euro), lo que tampoco me parece así que le doy 100 rupias y queda satisfecho.
He quedado con Sudeep y Shalu para hacer compras y después me invitan a un té en su casa. Esta vez Shalu no me pregunta qué quiero, directamente me pone un té hindi, que va con leche y una pizca de cardomomo y canela; está delicioso. Antes me había ofrecido agua de la que ellos toman y me dijo que era saludable. De momento me di cuenta que no era de botella y esta mañana he comprobado que fue un tremendo error beberla.
A las 20.30 es el “ reception party”, se trata de una fiesta que ofrece el padre de la novia, en este caso un día después de la ceremonia nupcial. Ambos son de religión Hindi y también ambos médicos de profesión. Sudeep me explica que el 99% de las parejas son de la misma religión y que sería un drama para los familiares y para ellos mismos si el amor uniese parejas de diferente religión. Me explica que solo es aceptado cuando se trata de personas con mucho dinero como artistas de cine o familias muy influyentes.
Me acerco para hacer unas fotos de la pareja, ella no parece estar de acuerdo y no se está quieta, que no sabe que para mí es mucho mejor, cuchichea con el marido y me dice riendo que no quiere que le haga fotos, yo también rio y le explico que le van a gustar. Me da permiso si le prometo que no las cuelgo en internet. Hecho el trato me da su dirección y aprovecho para sacar más fotos, no las colgaré en internet pero las veremos en casa y os contaré más cotilleos.
Los camareros han estado pasando canapés calientes de carne, rollitos de tempura con verduras y carne de pollo, todo picante. Sudeep siempre me dice que no pican, pero es mentira. Después de comer varios platos mi boca está insensible y empiezo a comprender que Sudeep tiene razón, ahora no pican.

jueves, 12 de julio de 2012

MC LEOD GANJ to PATIALA



No es la luz la que anuncia el amanecer sino el canto de los gorriones, su jaleo es una forma de estimularse y darse ánimos para salir rápidos en busca de alimento. Poco después los primeros rayos de sol comienzan a iluminar de manera indirecta, las montañas del Himalaya no les permiten fácilmente tomar el control del paisaje. Tumbado en la cama comienzo a despertar pero es muy temprano a pesar de la luz, aquí no existe la manipulación de los horarios como en Europa y cada mañana hay tiempo para volver a recuperar el sueño de manera suave y placentera antes de comenzar la jornada. La ventana no tiene cristales, solo una redecilla anti mosquitos con algunos agujeros que ellos conocen a la perfección. ¿quién les dio el plano? También pasa el fresquito de la montaña que me ayuda a ir espabilando. Poco después se oyen los cantos de otro tipo de pájaros con un trino hermoso más parecido a los jilgueros, lo hacen como respetándose el turno, parece que se escuchasen unos a otros. Uno va despertando poco a poco y cuando se abandona la cama es completamente de día. No necesito el despertador para comenzar temprano y ponerme en ruta. En Sevilla me gusta que el despertador suene en dos momentos, con el primero sé que debo despertarme pero no lo hago y veinte minutos después me llama el segundo que resulta inapelable, aún así la mayoría de los días te levantas de noche. No sé a quién beneficia estas prisas en levantarnos antes de que sea de día pero a mí me parece una putada. Yo propondría una resistencia pasiva y no violenta contra nuestro sistema horario. Vamos, que propongo en concreto quedarse en la cama hasta que amanezca, ser jilgueros y no gorriones. Así de paso nos entenderíamos mejor, por lo menos estaríamos más despiertos.

Para el regreso a Patiala son más de ocho horas por diferentes carreteras, algunas caminos de tierra. Pero como sé que esto es lo que toca, le voy diciendo al taxista que pare cada vez que veo alguna posible foto. Unas veces son monos, otras viajeros, otras los carteles graciosos que llevan escritos los camiones en el remolque, otras las personas que trabajan en el campo o visitan los templos, allí donde veo belleza trato de atraparla con la cámara. Especialmente interesante el templo Sigh de Anandpur  Sahib, curiosamente me han dejado hacer fotos en el interior.
 Mañana estoy invitado aquí en Patiala a una fiesta de pedida de manos; me he comprado una camisa chula para estar un poco presentable, me parece que puede ser más interesante que visitar un templo o un museo y si de paso me entero de algún cotilleo lo cuelgo en el blog del tirón.

miércoles, 11 de julio de 2012

MCLEOD GANJ

En esta pequeña localidad está la residencia del Dalai Lama. India permite que sea la sede del gobierno del Tibet en el exilio. Me alojo en el guesthouse Kunga. Solo tendré wifi en el comedor pero tiene una terraza muy amplia decorada con macetas. Visito el templo tibetano y llego hasta la puerta de la residencia del Dalai Lama que según me dicen hoy está en Delhi y no me puede recibir, les digo que soy el primo de Iniesta pero no funciona; esta gente es que son muy religiosos y nos les gusta el fútbol.


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Ceno en la terraza unos raviolis que me han recomendado unas americanas muy monas y de postre me pongo a tomar fotos de las macetas y de la ciudad.
Amanece muy temprano pero hoy no viajo y me quedo en la cama, he terminado de cogerle el punto y ahora estoy flotando.
Desayuno una torta de harina con plátano y un té negro ¡yummy food!. He decidido bajar caminando a Dharamsala, serán unos 45 min, eso me han dicho, por el camino me paso por el control de acceso del templo budista por la navaja suiza que olvidé recoger. Un poco más adelante entablo conversación con Chemi, una mujer tibetana que trabaja ayudando a la integración de las mujeres tibetanas que llegan al exilio. Me pregunta de dónde soy, habla de manera clara y decidida, me hace unas fotos por el camino y unos minutos más tarde el equipo se rompe, ella también baja a Dharamsala pero sabe a dónde va y yo no. Me sigo fijando en la gente y voy sacando fotos por el camino. Por cierto que me encuentro una vaca que dice estar guardando la línea.
 Llego al museo, es pequeño pero tiene unas pinturas en tela muy bonitas y esculturas de bronce y madera.
Después de comer unas fritangas y me pongo camino de regreso hacia Mcleod Ganj (hay que decir /macalordagan/ pero sin mover los labios, me costó dios y ayuda). Todo el camino cuesta arriba, voy sudando como si jugara al futbito, cada vez la cuesta es más empinada hay mucho tráfico y los coches largan tela de humo, aquí no hay ITV. De pronto alguien me grita desde un pequeño vehículo... ¡es Chemi, y me invita a subir! ¡qué bueno es tener amigos!.

DHARAMSALA


De nuevo en la carretera, esta vez a Dharamsala vamos atravesando la parte norte del Punjab cuya economía se basa en la agricultura al estar regado por varios rios es una tierra fértil. Se pueden ver campos de trigo y maiz trabajados a mano por hombres y mujeres metidos en el agua hasta las rodillas.
Cada vez que atravesamos una población se aglomeran junto a la carretera infinidad de puestos de fruta, frituras, zumos de caña de azúcar y limón que se alternan con talleres. Algunas bicicletas llevan unas cántaras color cobre de forma más o menos cónica que se usan para transportar leche.

Por el camino voy mirando a la gente con la que me cruzo, que trabajan en la venta o en la artesanía, que viajan o que esperan, me llaman poderosamente la atención el tipo de mirada que tienen, no sabría cómo describirla, espero que se me ocurra algo, pero fundamentalmente parecen aceptar la forma de vida que llevan y no contemplasen la posibilidad de que fuera mejor. Me crean incertidumbre los que viajan en vehículos, lo hacen apilados en carromatos o en los remolques de los camiones agarrados a las barras de esos vehículos que han sustituido los pilotos por cds o señalan su presencia con un tapacubos de rueda., por otra parte me dan sosiego, yo viajo sentado confortablemente y tengo cinturón de seguridad.
Entramos en el estado de Himachal Pradesh y la geografía cambia, ahora es montañoso, con muchos árboles la mayoría de mangos cuya fruta se vende en la carretera. Desaparece el calor y comienza a llover. Con respecto a la carretera ya me da igual, pero eso de que se pongan a adelantar en una curva cerrada, cuesta arriba y sin visibilidad es que tiene conojes!

lunes, 9 de julio de 2012

AMRITSAR


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Al llegar a una ciudad lo primero es alojarte y antes de poder hacerlo hay que negociar. En este caso termino pronto porque el precio es bueno aunque la habitación es mala y el water no lo pienso describir por respecto al lector, 950 rupies con wifi. Han sido cinco horas en coche, estoy cansado pero me tiro a la calle para aprovechar la luz del día, tiempo tendré de descansar esta noche. Eso sí, voy un poco zombi. Me dirijo al Golden Temple, dos jóvenes me llaman la atención, aunque me he quitado los zapatos los llevo conmigo porque la gente los deja en el suelo sin vigilancia. Definitivamente los tengo que dejar fuera y los calcetines también, otro joven me acompaña al lugar adecuado, me dan una ficha y se llevan los zapatos. ¿ los recuperaré? ¡Hay que confiar en la providencia!. El suelo de mármol quema más que la arena de Tarifa en agosto, unos metros más adelante me vuelven a parar para regañarme otra vez, les digo que me regañan más que mi madre pero no lo entienden. Un jóven barbilampiño me coloca un pañuelo en la cabeza y me dice que ya puedo pasar, le pido disculpas y me dice que lo comprende y que no pasa nada. Cuando entro en la plaza del estanque queda abierto el espectáculo del lugar. Hay gente por todos los rincones de la inmensa galería que rodea el estanque, unos sentados y otros tirados durmiendo, todas las edades todos los sexos, vienen de todas partes del país, la asistencia a este lugar sagrado de la religión Sig es obligada. En el recinto se les ofrece agua en un vaso metálico, comida y alojamiento gratis para un día. En medio del estanque está el Templo Dorado, como una barcaza atracada en un largo pantalán. Allí se venera la lectura del Adi Granth “la palabra de Dios” . Es un texto que fusiona himnos de gurús sig y santos hindúes e islámicos que data de 1604. Me puse en la cola y hablo con la gente que me rodea, todos muy amables, apiñados durante casi una hora avanzando pasito a pasito. Allí me entero que puedo hacer fotos, que puedo hacer una ofrenda, la mayoría lleva comida tapada con una hoja lanceolada dentro de una escudilla, otros dinero en efectivo. A medida que nos acercamos se escuchan los cantos y algunos los siguen en voz baja, si te pisan se disculpan. Si hoy no cojo una micosis me convierto en creyente. Dentro del templo no puedo hacer fotos, a la derecha sentadas en el suelo las mujeres, a la izquierda los hombres detrás de tres músicos que tocan dos organillos y unos timbales mientras cantan las oraciones con una voz maravillosa. En la zona central un par de operarios uniformados de blanco con dagas a la cintura recogen las ofrendas separando los billetes de las monedas con una especie de paleta; alguien entrega un anillo de oro e inmediatamente se recoge la donación en un libro de registro. El respeto que muestran los peregrinos es sobrecogedor. En la parte superior hay varios habitáculos donde también se lee el Adi Granth, incluso en uno que hay en lo que sería la azontea del edificio.

Mientras recupero mis zapatos unos niños me piden 10 rupias por unas postales, no me dejan ponerme los zapatos. Unos jóvenes me preguntan de dónde soy y entablan conversación, un señor de mi edad me quiere saludar y lo hace estrechándome la mano, cuando se entera de dónde soy hace referencia al 4-0 frente a Italia, no sé piensa que soy el primo de Iniesta, pero no salgo de mi asombro. Los niños consiguen sus rupias, me advirtieron que no diera limosna, pero soy débil y ellos me han vendido unas postales y dos estampitas, luego es una compra. Les hago unas fotos y me piden que se las enseñe, se parte de risa y no paran de hacer comentarios entre ellos mientras mueven la cabeza al lado izquierdo.

Saliendo de la zona y no sé de qué manera pego la hebra con joven que habla “very good English”, se llama Karan viene desde Delhi con su familia y amigos, hacemos equipo para el lunch, y mientras esperamos la comida me coloca un turbante con el pañuelo que me dieron en el templo. Sin dejar de charlar llegamos al segundo lugar importante de esta ciudad según mi plan de viaje, se trata de Jallianwala Bagh. En esta plaza cerrada que hoy es un jardín (bagh) se produjo una matanza en 1919 a manos de un escuadrón británico que tiroteó a una muchedumbre de hombres mujeres y niños que se reunían en asamblea para hablar sobre la independencia de la India. Fue uno de los hechos que hicieron perder a UK la autoridad moral para gobernar la India y para que en 1947 se produjera su independencia tras la victoria de la estrategia de no-violencia propuesta por Gandi. Surgieron dos estados Pakistán musulmán e India con mayoría indú pero aceptando otras religiones.
Ahora no me siento tan observado, igual es por el turbante, aún así un padre me solicita hacerme una foto con su hijo, accedo y lo festejan alegres. Un poco más adelante una mujer jóven y guapa me solicita hacerse una foto conmigo, se llama Komal, es de Chandigar, solo habla Indi pero Koran me traduce, recoge mi email para que le mande la foto y me da su nº de teléfono para que la llame cuando pase por su ciudad. Mientras se prepara el fotógrafo se incorporan otros niños alentados por sus padres. Ya me advirtió Olga que esto era así, pero pensé que era porque ella es jóven, rubia y guapetona, claro a mi me lo hacen porque saben que soy el primo de Iniesta.

domingo, 8 de julio de 2012

PATIALA

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En Ambala amaneció lloviendo perros y gatos, después de recoger todo salí en taxi hacia Patiala. De nuevo en la carretera. Aquí se debe aprender a conducir en una pista de feria. Los vehículos se incorporan a la carretera principal en 90 grados sin stop previo y pitando, quien decide cambiar de carril pita y cambia, la mayoría de los coches no tienen espejo retrovisor, seguramente lo perdieron en una refriega. Los coches lujosos lo llevan replegado, solo se usan los intermitentes de emergencia de noche y permanentemente, como diciendo ¡estoy aquí!, muchos camiones no tienen pilotos traseros. Es normal que en tramos de un solo sentido circulen motos, bicicletas y peatones tanto por la derecha como por la izquierda. Pero en todo el desorden hay un ritmo, un tempo que parece que alguien controla, ellos saben si les da tiempo a cruzar o no. Cuando me pongo las manos en la cabeza porque alguien está cruzando con un coche delante del nuestro aparece un camión detrás que también cruza. El taxi no reduce la velocidad, solo hace sonar el pito y a lo más deja de prestar atención al móvil, me mira y se ríe “no rules in India” dice muy satisfecho. Milagrosamente todos pasamos. Es una coreografía que ellos controlan pero que te deja sin respiración.

En el hotel de Patiala me quieren cobrar 3.500 rupies por la habitación. Después de una larga conversación con té de por medio me muestro inflexible en 1.500 más conexión wifi y cedo en pagar el 12% en tasas. Las sábanas son límpias y el baño es aceptable.

Aunque mi cita con Sudeep es para el domingo lo llamo por teléfono y me dice que vendrá en una hora. Mientras espero pido un plato de arroz y una calderilla de pollo en salsa con curri y cilantro. Ambos platos están deliciosos. Al poco llega Sudeep. Nos saludamos y me dice que termine de comer y que luego hablamos. Varias veces rompo el silencio, me contesta un poco incómodo y me repite que luego hablamos. Me dice que el hotel no es bueno, me pregunta el precio y me dice que negocié bien. Ya en su casa me presenta a su padre, madre, esposa e hijo. También tiene una hija pero solo la veo de soslayo descansando en una cama desde la que ve la tv. Me dice que mi plan de viaje es extenuante e inviable y que me olvide del tren y del bus. Según dice los billetes deben comprarse con mucha antelación o esperar varios días para tener plaza, son lentos y poco seguros. El bus hay que esperar a que se llene para que salga. Me recomienda alquilar un taxi. Otros viajeros en España también me recomendaron lo mismo así que acepto y nos ponemos a diseñar un nuevo plan. Me olvido de Varanasi y de Nepal (o ya veré si no me olvido) a cambio de visitar bien el Punjab y Rajastan. Después de un té y pastas saladas y dulces cogemos una vespa para ir a una oficina de cambio. La visa de Bankinter no funciona, pruebo con la Maestro de Cajasol y me dan el dinero, menos mal que traje dos. Aquí el dinero lo es todo. En la vespa de nuevo con los huevos de corbata fuimos haciendo eslalon por las calles estrechas, una vaca por aquí, miles de motos por allá, en fin creo que no voy a describir más lo del tráfico.

Ahora estamos en la clínica que regenta con su padre. Me instalan en un cómodo sillón junto a la mesa donde el padre pasa consulta, el despacho está separado por mamparas de cristal, puedo ver la sala de espera donde ahora Sudeep anestesia la mano de una mujer anciana y le cose la herida, se muestra muy agradable y tranquilizador con ella y usa guantes desechables. La intervención se realiza ante la presencia y curiosidad de los que esperan, de los que entran o salen. Un niño de unos 7 años trae una quemadura en el brazo, viene solo, mientras le curan se queja del dolor pero no llora y colabora con el médico, después de pagar en efectivo al asistente sale solo de la consulta, es muy valiente, aquí creo que no se puede ser de otra manera. La consulta sigue funcionando. El enfermo se sienta cerca del doctor a un lado de la mesa, le explica lo que le pasa mientras un asistente coje uno de los tres termómetros que hay en un bote encima de la mesa y lo mete en la boca del paciente. El doctor toma nota en una especie de diario, comunica al asistente la prescripción y éste sale a la “botica” que se encuentra en el hueco de la escalera (lo puedo ver a través de la cristalera) y en un pequeño cuenco metálico le señala con el dedo las pastillas que el enfermo debe tomar. Con la mirada fija en las pastillas va asintiendo ladeando la cabeza hacia la izquierda (eso quiere decir “sí”). La medicación se entrega en una bolsita de plástico cerrada con una gomilla. El pago es en efectivo al doctor . Todo el protocolo se repite una y otra vez en niños, jóvenes, hombres o mujeres siempre en un clima de cordialidad y respeto. Aunque me dan permiso para hacer fotos no quiero abusar. A las 8.30 se cierra la clínica y en la vespa, ahora de noche, regresamos a la su casa. Ahora todo el mundo ha terminado la jornada y la calle está imposible, seguramente respiré por el camino porque tardamos unos diez minutos y no soy capaz de aguantar tanto tiempo... se necesita mucho tiempo para acostumbrarte a esta forma de vivir.

Para el dinner Sudeep me invita a un restaurante donde comemos varios platos de pollo con arroz y salsa, unas tortas de pan de harina deliciosas y una pinta de cerveza que compartimos.