miércoles, 11 de julio de 2012

MCLEOD GANJ

En esta pequeña localidad está la residencia del Dalai Lama. India permite que sea la sede del gobierno del Tibet en el exilio. Me alojo en el guesthouse Kunga. Solo tendré wifi en el comedor pero tiene una terraza muy amplia decorada con macetas. Visito el templo tibetano y llego hasta la puerta de la residencia del Dalai Lama que según me dicen hoy está en Delhi y no me puede recibir, les digo que soy el primo de Iniesta pero no funciona; esta gente es que son muy religiosos y nos les gusta el fútbol.


VER TODAS LAS FOTOS


Ceno en la terraza unos raviolis que me han recomendado unas americanas muy monas y de postre me pongo a tomar fotos de las macetas y de la ciudad.
Amanece muy temprano pero hoy no viajo y me quedo en la cama, he terminado de cogerle el punto y ahora estoy flotando.
Desayuno una torta de harina con plátano y un té negro ¡yummy food!. He decidido bajar caminando a Dharamsala, serán unos 45 min, eso me han dicho, por el camino me paso por el control de acceso del templo budista por la navaja suiza que olvidé recoger. Un poco más adelante entablo conversación con Chemi, una mujer tibetana que trabaja ayudando a la integración de las mujeres tibetanas que llegan al exilio. Me pregunta de dónde soy, habla de manera clara y decidida, me hace unas fotos por el camino y unos minutos más tarde el equipo se rompe, ella también baja a Dharamsala pero sabe a dónde va y yo no. Me sigo fijando en la gente y voy sacando fotos por el camino. Por cierto que me encuentro una vaca que dice estar guardando la línea.
 Llego al museo, es pequeño pero tiene unas pinturas en tela muy bonitas y esculturas de bronce y madera.
Después de comer unas fritangas y me pongo camino de regreso hacia Mcleod Ganj (hay que decir /macalordagan/ pero sin mover los labios, me costó dios y ayuda). Todo el camino cuesta arriba, voy sudando como si jugara al futbito, cada vez la cuesta es más empinada hay mucho tráfico y los coches largan tela de humo, aquí no hay ITV. De pronto alguien me grita desde un pequeño vehículo... ¡es Chemi, y me invita a subir! ¡qué bueno es tener amigos!.

DHARAMSALA


De nuevo en la carretera, esta vez a Dharamsala vamos atravesando la parte norte del Punjab cuya economía se basa en la agricultura al estar regado por varios rios es una tierra fértil. Se pueden ver campos de trigo y maiz trabajados a mano por hombres y mujeres metidos en el agua hasta las rodillas.
Cada vez que atravesamos una población se aglomeran junto a la carretera infinidad de puestos de fruta, frituras, zumos de caña de azúcar y limón que se alternan con talleres. Algunas bicicletas llevan unas cántaras color cobre de forma más o menos cónica que se usan para transportar leche.

Por el camino voy mirando a la gente con la que me cruzo, que trabajan en la venta o en la artesanía, que viajan o que esperan, me llaman poderosamente la atención el tipo de mirada que tienen, no sabría cómo describirla, espero que se me ocurra algo, pero fundamentalmente parecen aceptar la forma de vida que llevan y no contemplasen la posibilidad de que fuera mejor. Me crean incertidumbre los que viajan en vehículos, lo hacen apilados en carromatos o en los remolques de los camiones agarrados a las barras de esos vehículos que han sustituido los pilotos por cds o señalan su presencia con un tapacubos de rueda., por otra parte me dan sosiego, yo viajo sentado confortablemente y tengo cinturón de seguridad.
Entramos en el estado de Himachal Pradesh y la geografía cambia, ahora es montañoso, con muchos árboles la mayoría de mangos cuya fruta se vende en la carretera. Desaparece el calor y comienza a llover. Con respecto a la carretera ya me da igual, pero eso de que se pongan a adelantar en una curva cerrada, cuesta arriba y sin visibilidad es que tiene conojes!

lunes, 9 de julio de 2012

AMRITSAR


VER TODAS LAS FOTOS




Al llegar a una ciudad lo primero es alojarte y antes de poder hacerlo hay que negociar. En este caso termino pronto porque el precio es bueno aunque la habitación es mala y el water no lo pienso describir por respecto al lector, 950 rupies con wifi. Han sido cinco horas en coche, estoy cansado pero me tiro a la calle para aprovechar la luz del día, tiempo tendré de descansar esta noche. Eso sí, voy un poco zombi. Me dirijo al Golden Temple, dos jóvenes me llaman la atención, aunque me he quitado los zapatos los llevo conmigo porque la gente los deja en el suelo sin vigilancia. Definitivamente los tengo que dejar fuera y los calcetines también, otro joven me acompaña al lugar adecuado, me dan una ficha y se llevan los zapatos. ¿ los recuperaré? ¡Hay que confiar en la providencia!. El suelo de mármol quema más que la arena de Tarifa en agosto, unos metros más adelante me vuelven a parar para regañarme otra vez, les digo que me regañan más que mi madre pero no lo entienden. Un jóven barbilampiño me coloca un pañuelo en la cabeza y me dice que ya puedo pasar, le pido disculpas y me dice que lo comprende y que no pasa nada. Cuando entro en la plaza del estanque queda abierto el espectáculo del lugar. Hay gente por todos los rincones de la inmensa galería que rodea el estanque, unos sentados y otros tirados durmiendo, todas las edades todos los sexos, vienen de todas partes del país, la asistencia a este lugar sagrado de la religión Sig es obligada. En el recinto se les ofrece agua en un vaso metálico, comida y alojamiento gratis para un día. En medio del estanque está el Templo Dorado, como una barcaza atracada en un largo pantalán. Allí se venera la lectura del Adi Granth “la palabra de Dios” . Es un texto que fusiona himnos de gurús sig y santos hindúes e islámicos que data de 1604. Me puse en la cola y hablo con la gente que me rodea, todos muy amables, apiñados durante casi una hora avanzando pasito a pasito. Allí me entero que puedo hacer fotos, que puedo hacer una ofrenda, la mayoría lleva comida tapada con una hoja lanceolada dentro de una escudilla, otros dinero en efectivo. A medida que nos acercamos se escuchan los cantos y algunos los siguen en voz baja, si te pisan se disculpan. Si hoy no cojo una micosis me convierto en creyente. Dentro del templo no puedo hacer fotos, a la derecha sentadas en el suelo las mujeres, a la izquierda los hombres detrás de tres músicos que tocan dos organillos y unos timbales mientras cantan las oraciones con una voz maravillosa. En la zona central un par de operarios uniformados de blanco con dagas a la cintura recogen las ofrendas separando los billetes de las monedas con una especie de paleta; alguien entrega un anillo de oro e inmediatamente se recoge la donación en un libro de registro. El respeto que muestran los peregrinos es sobrecogedor. En la parte superior hay varios habitáculos donde también se lee el Adi Granth, incluso en uno que hay en lo que sería la azontea del edificio.

Mientras recupero mis zapatos unos niños me piden 10 rupias por unas postales, no me dejan ponerme los zapatos. Unos jóvenes me preguntan de dónde soy y entablan conversación, un señor de mi edad me quiere saludar y lo hace estrechándome la mano, cuando se entera de dónde soy hace referencia al 4-0 frente a Italia, no sé piensa que soy el primo de Iniesta, pero no salgo de mi asombro. Los niños consiguen sus rupias, me advirtieron que no diera limosna, pero soy débil y ellos me han vendido unas postales y dos estampitas, luego es una compra. Les hago unas fotos y me piden que se las enseñe, se parte de risa y no paran de hacer comentarios entre ellos mientras mueven la cabeza al lado izquierdo.

Saliendo de la zona y no sé de qué manera pego la hebra con joven que habla “very good English”, se llama Karan viene desde Delhi con su familia y amigos, hacemos equipo para el lunch, y mientras esperamos la comida me coloca un turbante con el pañuelo que me dieron en el templo. Sin dejar de charlar llegamos al segundo lugar importante de esta ciudad según mi plan de viaje, se trata de Jallianwala Bagh. En esta plaza cerrada que hoy es un jardín (bagh) se produjo una matanza en 1919 a manos de un escuadrón británico que tiroteó a una muchedumbre de hombres mujeres y niños que se reunían en asamblea para hablar sobre la independencia de la India. Fue uno de los hechos que hicieron perder a UK la autoridad moral para gobernar la India y para que en 1947 se produjera su independencia tras la victoria de la estrategia de no-violencia propuesta por Gandi. Surgieron dos estados Pakistán musulmán e India con mayoría indú pero aceptando otras religiones.
Ahora no me siento tan observado, igual es por el turbante, aún así un padre me solicita hacerme una foto con su hijo, accedo y lo festejan alegres. Un poco más adelante una mujer jóven y guapa me solicita hacerse una foto conmigo, se llama Komal, es de Chandigar, solo habla Indi pero Koran me traduce, recoge mi email para que le mande la foto y me da su nº de teléfono para que la llame cuando pase por su ciudad. Mientras se prepara el fotógrafo se incorporan otros niños alentados por sus padres. Ya me advirtió Olga que esto era así, pero pensé que era porque ella es jóven, rubia y guapetona, claro a mi me lo hacen porque saben que soy el primo de Iniesta.

domingo, 8 de julio de 2012

PATIALA

VER TODAS LAS FOTOS

En Ambala amaneció lloviendo perros y gatos, después de recoger todo salí en taxi hacia Patiala. De nuevo en la carretera. Aquí se debe aprender a conducir en una pista de feria. Los vehículos se incorporan a la carretera principal en 90 grados sin stop previo y pitando, quien decide cambiar de carril pita y cambia, la mayoría de los coches no tienen espejo retrovisor, seguramente lo perdieron en una refriega. Los coches lujosos lo llevan replegado, solo se usan los intermitentes de emergencia de noche y permanentemente, como diciendo ¡estoy aquí!, muchos camiones no tienen pilotos traseros. Es normal que en tramos de un solo sentido circulen motos, bicicletas y peatones tanto por la derecha como por la izquierda. Pero en todo el desorden hay un ritmo, un tempo que parece que alguien controla, ellos saben si les da tiempo a cruzar o no. Cuando me pongo las manos en la cabeza porque alguien está cruzando con un coche delante del nuestro aparece un camión detrás que también cruza. El taxi no reduce la velocidad, solo hace sonar el pito y a lo más deja de prestar atención al móvil, me mira y se ríe “no rules in India” dice muy satisfecho. Milagrosamente todos pasamos. Es una coreografía que ellos controlan pero que te deja sin respiración.

En el hotel de Patiala me quieren cobrar 3.500 rupies por la habitación. Después de una larga conversación con té de por medio me muestro inflexible en 1.500 más conexión wifi y cedo en pagar el 12% en tasas. Las sábanas son límpias y el baño es aceptable.

Aunque mi cita con Sudeep es para el domingo lo llamo por teléfono y me dice que vendrá en una hora. Mientras espero pido un plato de arroz y una calderilla de pollo en salsa con curri y cilantro. Ambos platos están deliciosos. Al poco llega Sudeep. Nos saludamos y me dice que termine de comer y que luego hablamos. Varias veces rompo el silencio, me contesta un poco incómodo y me repite que luego hablamos. Me dice que el hotel no es bueno, me pregunta el precio y me dice que negocié bien. Ya en su casa me presenta a su padre, madre, esposa e hijo. También tiene una hija pero solo la veo de soslayo descansando en una cama desde la que ve la tv. Me dice que mi plan de viaje es extenuante e inviable y que me olvide del tren y del bus. Según dice los billetes deben comprarse con mucha antelación o esperar varios días para tener plaza, son lentos y poco seguros. El bus hay que esperar a que se llene para que salga. Me recomienda alquilar un taxi. Otros viajeros en España también me recomendaron lo mismo así que acepto y nos ponemos a diseñar un nuevo plan. Me olvido de Varanasi y de Nepal (o ya veré si no me olvido) a cambio de visitar bien el Punjab y Rajastan. Después de un té y pastas saladas y dulces cogemos una vespa para ir a una oficina de cambio. La visa de Bankinter no funciona, pruebo con la Maestro de Cajasol y me dan el dinero, menos mal que traje dos. Aquí el dinero lo es todo. En la vespa de nuevo con los huevos de corbata fuimos haciendo eslalon por las calles estrechas, una vaca por aquí, miles de motos por allá, en fin creo que no voy a describir más lo del tráfico.

Ahora estamos en la clínica que regenta con su padre. Me instalan en un cómodo sillón junto a la mesa donde el padre pasa consulta, el despacho está separado por mamparas de cristal, puedo ver la sala de espera donde ahora Sudeep anestesia la mano de una mujer anciana y le cose la herida, se muestra muy agradable y tranquilizador con ella y usa guantes desechables. La intervención se realiza ante la presencia y curiosidad de los que esperan, de los que entran o salen. Un niño de unos 7 años trae una quemadura en el brazo, viene solo, mientras le curan se queja del dolor pero no llora y colabora con el médico, después de pagar en efectivo al asistente sale solo de la consulta, es muy valiente, aquí creo que no se puede ser de otra manera. La consulta sigue funcionando. El enfermo se sienta cerca del doctor a un lado de la mesa, le explica lo que le pasa mientras un asistente coje uno de los tres termómetros que hay en un bote encima de la mesa y lo mete en la boca del paciente. El doctor toma nota en una especie de diario, comunica al asistente la prescripción y éste sale a la “botica” que se encuentra en el hueco de la escalera (lo puedo ver a través de la cristalera) y en un pequeño cuenco metálico le señala con el dedo las pastillas que el enfermo debe tomar. Con la mirada fija en las pastillas va asintiendo ladeando la cabeza hacia la izquierda (eso quiere decir “sí”). La medicación se entrega en una bolsita de plástico cerrada con una gomilla. El pago es en efectivo al doctor . Todo el protocolo se repite una y otra vez en niños, jóvenes, hombres o mujeres siempre en un clima de cordialidad y respeto. Aunque me dan permiso para hacer fotos no quiero abusar. A las 8.30 se cierra la clínica y en la vespa, ahora de noche, regresamos a la su casa. Ahora todo el mundo ha terminado la jornada y la calle está imposible, seguramente respiré por el camino porque tardamos unos diez minutos y no soy capaz de aguantar tanto tiempo... se necesita mucho tiempo para acostumbrarte a esta forma de vivir.

Para el dinner Sudeep me invita a un restaurante donde comemos varios platos de pollo con arroz y salsa, unas tortas de pan de harina deliciosas y una pinta de cerveza que compartimos.

sábado, 7 de julio de 2012

AMBALA


SÁBADO 7 DE JULIO 2012

En la habitación 207 de un hotel que curiosamente se llama “Gran Plaza” donde hace un calor insoportable que no me deja conciliar el sueño decido ponerme a escribir a ver si eso me ayuda. Se supone que pagué por aire acondicionado pero lo único que tengo es el ruido del compresor y el que hacen las gotas de agua que caen del techo en el cuarto de baño. También se oyen los gritos de un bebé y hasta hace poco el jaleo de unas personas que, a pesar de la hora, parecían estar de fiesta en la escalera.
Llegué al aeropuerto Indira Gandi en Delhi sobre las 14 hs. Los policias de la aduana me exigían dar una dirección de estancia en la India que no tengo. Finalmente un superior ha autorizado mi entrada, despuès me dirijo con Sim a la cinta para recoger la mochila. Es un jóven que apareta tener 25 años. Lo conocí haciendo cola para usar el retrete en al avión y supe que al llegar iría a Chandigar o Patiala. Así que acordamos hacer el viaje juntos lo que para mí ha sido de una ayuda impagable.

Después del cambio de moneda nos fuimos informando en el exterior del aeropuerto sobre el precio de los taxis hacia Patiala. En la oficina oficial de taxis nos pidieron 5.500 rupias lo que nos pareció excesivo. Para un billete de autobús nos pidieron 850 por cada uno pero había que esperar hasta completarlo. Sim me propuso coger el autobús de linea hasta llegar la centro y allí coger otro autobús. Así lo hicimos. Al final del recorrido y al bajar del autobús de linea una docena de conductores de rickshaws nos abordan hablando Indi, finalmente Sim me traduce al English: un rickshaw nos llevará para coger un taxi que finalmente nos llevará a Patiala.

Sim viene de pasar dos años en UK, no queda claro si trabaja o estudia o ninguna de las dos cosas. Cuando hablan en Indi parece que golpean la lengua con el cielo de la boca produciendo la misma sonoridad que los timbales de la música indú.

El recorrido en el ricksaw por las calles de Delhi es inefable, pero por usar un adjetivo diría que es demencial. Somos cuatro más el equipaje en el destartalado motocarro que compite contra ciclistas, peatones, coches y autobuses en ganar cinco centímetros de calle; a veces otros rickshwas vienen a contra mano. Todos suenan las bocinas y se gritan. Los peatones también participan jugándose la vida por cruzar la calle. Durante unos minutos nos quedamos atascados y nadie avanza. Un chaval de unos doce años con el brazo izquierdo recién amputado, aún se ve la herida porque la venda la puso alguien de mala gana, aprovecha para pedir dinero. Sim le da un billete de 20 rupias (10 cent + ó -) y de nuevo nos ponemos en marcha. Casi golpeamos a un par de peatones que finalmente evitan el contacto con un giro de hombros y con un desplante torero. Ambos se insultan gritando pero lo justo para seguir cada unos su camino.

Llegamos al despacho del taxi y Sim paga 3.500 rupias, nos dan un papel como factura. En teoría solo era para nosotros pero después el taxista recogería a dos personas más. La tímida reclamación de Sim no preocupó al conductor lo más mínimo. Antes de salir el conductor trata de arreglar el vehículo y mientras hago algunas fotos. La tarde se oscurece de manera súbita, un viento seco levanta una polvareda como si salirea de un desierto. Segundos después el diluvio, afortunadamente hemos subido al coche a tiempo, aunque por el techo se cuela un chorrito de agua que agradezco porque me da fresquito. El conductor maneja el volante con una mano y con la otra trata de limpiar el cristal que debido al calor y a la humedad queda opaco, también mis gafas, casi no puedo ver.

En la calle el caos ahora es total, todo se acelera pero nada cambia. Unos niños descalzos y semidesnudos brabuconean contra el agua que cae del cielo como aquel día entrando en Londres. Los mendigos de la acera siguen en la acera y una pareja jóven sentados en cuclillas en la mediana de la carretera se cubre la cabeza con un trapito me fijo es sus caras, ella es guapa y sonrie, parecen enamorados y felices.

Por mi parte empiezo a estar muy agobiado. El taxista se mete a contramano en una avenida amplia que queda inundada en los minutos que nos cuesta avanzar un metro. Un ciclista de rickshaw delgado y fibroso pedalea en el inmenso charco sin pestañear ante lo que cae mientras el cliente se proteje bajo el toldillo del “vehículo”. Nuestro taxista cambia de dirección varias veces y nos deja claro que no tiene ni idea de por dónde hay que tirar. Baja la ventanilla y pregunta a los conductores de al lado. En este momento comienzo a pensar qué es lo que hago yo aquí y lo que más me preocupa es si llegaremos a tiempo a Patiala para tener un hotel.

miércoles, 4 de julio de 2012

SEVILLA -DELHI

Muchas gracias a todos los que habéis escrito comentarios en el blog para desarme buen viaje. Especialmente a Charo Casasola, a Olga Solano y a Usha Prabhaker que me dieron toda clase de información y ayuda sobre India. Me gustaría que mi experiencia sirviese también para animar a otras personas a que algún día viajen a la India o a cualquier otro país. Trataré de ir colgando comentarios y fotos que estén a la altura de vuestro interés, pero la verdad es que no tengo ni idea de las condiciones de conexión que me voy a encontrar.

He dedicado la mañana a resolver los últimos detalles; segundas dosis de algunas vacunas compra de imperdibles y candados, despedirme de los familiares y lo más complicado ha sido hacer las mochilas. La tercera parte del equipaje son productos relacionados con al salud. Pastillas potabilizadoras, suero en polvo, medicamentos contra la malaria, productos contra los mosquitos, toallas húmedas... no sé... me pierdo con tanto preparativo. Lo puse todo encima de la mesa y le hice una foto. Sé que no está todo pero decidí que era suficiente para dejar constancia de que la mochila lleva de todo menos ropa.

También dejo foto de un grupo de amigos que decidió tomar una copa de despedida. Por cierto que el nota sentado a la izquierda de Vicente vino contratado para contar chistes y el tío se ganó el parné ¡qué jartón de reir!. ¡Namasté!


lunes, 25 de junio de 2012

Me voy a INDIA ¿me acompañas?

El próximo día 5 de julio salgo hacia Delhi desde Madrid y pasando por Dubay. Visitaré, o ese es mi proyecto, tres estados del norte. En Punjab las ciudades Chandigar, Patiala, Amristar y Dharamsala, en Rajastan las ciudades Bikaner, Jodhpur, Ajmer y Jaipur, en Uttar Pradesh Agra y Varanasi. Si me da tiempo y todo va bien intentaré visitar Nepal pero necesito que las autoridades indias me dejen volver a entrar para regresar a España, normalmente hay que esperar dos meses para que permitan la reentrada.

Espero estar de regreso en Sevilla sobre el 4 de agosto.

Trataré de estar en contacto a través de este blog y del correo electrónico. No os podéis imaginar lo agradable que es leer vuestros comentarios y lo acompañado que me siento, así que muchas gracias por hacerme sentiros cerca.

Un fuerte abrazo, Manuel