No es la luz la que
anuncia el amanecer sino el canto de los gorriones, su jaleo es una
forma de estimularse y darse ánimos para salir rápidos en busca de
alimento. Poco después los primeros rayos de sol comienzan a
iluminar de manera indirecta, las montañas del Himalaya no les
permiten fácilmente tomar el control del paisaje. Tumbado en la cama
comienzo a despertar pero es muy temprano a pesar de la luz, aquí no
existe la manipulación de los horarios como en Europa y cada mañana
hay tiempo para volver a recuperar el sueño de manera suave y
placentera antes de comenzar la jornada. La ventana no tiene
cristales, solo una redecilla anti mosquitos con algunos agujeros que
ellos conocen a la perfección. ¿quién les dio el plano? También
pasa el fresquito de la montaña que me ayuda a ir espabilando. Poco
después se oyen los cantos de otro tipo de pájaros con un trino
hermoso más parecido a los jilgueros, lo hacen como respetándose el
turno, parece que se escuchasen unos a otros. Uno va despertando poco
a poco y cuando se abandona la cama es completamente de día. No
necesito el despertador para comenzar temprano y ponerme en ruta. En
Sevilla me gusta que el despertador suene en dos momentos, con el
primero sé que debo despertarme pero no lo hago y veinte minutos
después me llama el segundo que resulta inapelable, aún así la
mayoría de los días te levantas de noche. No sé a quién beneficia
estas prisas en levantarnos antes de que sea de día pero a mí me
parece una putada. Yo propondría una resistencia pasiva y no
violenta contra nuestro sistema horario. Vamos, que propongo en
concreto quedarse en la cama hasta que amanezca, ser jilgueros y no
gorriones. Así de paso nos entenderíamos mejor, por lo menos
estaríamos más despiertos.
Para el regreso a Patiala son más de ocho horas por diferentes carreteras, algunas caminos de tierra. Pero como sé que esto es lo que toca, le voy diciendo al taxista que pare cada vez que veo alguna posible foto. Unas veces son monos, otras viajeros, otras los carteles graciosos que llevan escritos los camiones en el remolque, otras las personas que trabajan en el campo o visitan los templos, allí donde veo belleza trato de atraparla con la cámara. Especialmente interesante el templo Sigh de Anandpur Sahib, curiosamente me han dejado hacer fotos en el interior.
Mañana estoy invitado aquí en Patiala a una fiesta de pedida de manos; me he comprado una camisa chula para estar un poco presentable, me parece que puede ser más interesante que visitar un templo o un museo y si de paso me entero de algún cotilleo lo cuelgo en el blog del tirón.